Relación con órganos anexos y glándulas
Frecuentemente, la diarrea crónica se vincula con fallos en la absorción de grasas, donde patologías como los cálculos biliares o una pancreatitis crónica juegan un rol determinante. Asimismo, la salud del hígado es crucial; afecciones como el hígado graso o diversos tipos de hepatitis pueden alterar el metabolismo biliar, provocando deposiciones líquidas recurrentes. No se debe descartar que un cuadro de dolor abdominal crónico acompañado de diarrea sea el reflejo de una úlcera gástrica o complicaciones derivadas de una gastritis mal atendida o un reflujo gastroesofágico persistente.